POR FÍN HAY ALGO QUE HACEMOS BASTANTE MEJOR QUE ELLAS: LA SENTADILLA A UNA PIERNA



Observar detalladamente las diferencias entre hombres y mujeres, todos ellos deportistas universitarios sin lesiones previas, en la cinemática de la extremidad inferior durante la ejecución de una sentadilla a una pierna…



Las diferencias son obvias: las mujeres demuestran una mayor desviación del tobillo, rodilla y cadera durante la ejecución del movimiento. La mayor pronación, el exceso de aducción de cadera y la consecuente posición en valgo de la rodilla suponen un estrés considerable en el plano frontal. El mero hecho de caminar provoca una fuerza vertical de reacción del 125% del peso corporal, que al correr se aumenta al 250% y bajo este contexto de magnitud y repetición de carga, un alineamiento defectuoso de la extremidad inferior semejante al observado en el estudio, predispone evidentemente a un deterioro de la estructura articular y a lesiones (Ej. roturas del ligamento cruzado y dolor femororrotuliano). Sería posible solucionar o al menos mejorar este panorama potenciando la acción del glúteo medio ? Quizás esta sea una de las estrategias más efectivas …. El objetivo de este artículo no es discutir el por qué la mujeres presentan esta mecánica “defectuosa” en la ejecución de la sentadilla. Más allá de las acciones como abductor y rotador externo de la cadera, mi intención es describir el rol fundamental que el glúteo desempeña en la optimización de la biomecánica del tren inferior. Dentro de este contexto también analizaremos la sentadilla a una pierna ( y sus múltiples variantes) como un esquema motor básico, que quizás no entendemos ni utilizamos de manera apropiada. Al simular el contexto operativo del tren inferior durante la locomoción (en cuanto a cargas y demanda de control postural en apoyo monopodal), la sentadilla a una pierna representa un excelente medio funcional de valoración y ejercicio. Por ejemplo, existe una fuerte asociación entre la desviación interna de la rodilla en una sentadilla a una pierna y la perdida del control frontal en un aterrizaje de un salto; este último, un hecho comúnmente asociado con lesiones en deportistas ( la llamada posición de “no retorno” ).



Antes de nada, entendemos la mecánica funcional de la extremidad inferior? En la fase de apoyo de la locomoción (contexto cerrado de función), las articulaciones del pie, tobillo, rodilla y cadera actúan de forma conjunta y predecible, excéntricamente absorbiendo o decelerando las cargas. El movimiento se inicia con una pronación y dorsiflexión del pie-tobillo y asciende por la cadena con rotación interna y aducción de la tibia y el fémur, adoptando una flexión en rodilla y cadera. Básicamente se trata de controlar el impacto y almacenar energía afín de acentuar el trabajo concéntrico. En la fase de propulsión en cambio, todos los segmentos del tren inferior actúan de manera concéntrica partiendo de una flexión plantar y supinación, le sigue una rotación externa, abducción y extensión de la pierna en su conjunto. Ahora podemos entender como un trabajo de los rotadores laterales de la cadera puede ayudar a frenar el colapso frontal del tren inferior; actuando desde la cadera, pero proyectando su acción a todas las articulaciones adyacentes del tren inferior…. Más aun, en apoyo monopodal el peso de la cabeza , brazos y tronco ejerce un momento considerable de aducción en la articulación coxofemoral que de no verse contrarrestado por la acción del glúteo medio ( en una clara desventaja mecánica) que trata de mantener la nivelación pélvica, todo el segmento inferior como unidad cinemática tiende a perder su alineación.



Y entonces, por qué se pasa muchas veces por alto la reeducación de los músculos de la cadera en la rehabilitación por ejemplo, de la articulación femororrotuliana? Al fin y al acabo la rótula está estructuralmente ligada al fémur y donde vaya el fémur, allí que le sigue la rótula. Y quien mejor que el glúteo para controlar la posición del fémur ? Ese dolor lateral, muy común en corredores, puede estar asociado a una debilidad del glúteo medio que aumenta las exigencias del tensor de la fascia lata ( como estabilizador de la cadera) transmitiendo un exceso de tensión en la banda iliotibial que repercute a nivel distal en la rodilla. Igualmente, sabemos que el hecho de favorecer el rendimiento del glúteo medio es incluso capaz de impactar en la alineación del complejo pie-tobillo, controlando el exceso de pronación. Queda claro que un contexto cerrado de función las distintas articulaciones de la extremidad inferior no actúan con independencia y que la estabilidad en la región pélvica (como eje del movimiento del miembro inferior) resulta imprescindible en la mecánica de todos los segmentos del tren inferior.


En unos días continuamos con valoraciones, ejercicios, etc.

Wilson, JD. et al. Medicine & Science in Sports & Exercise, 2006
Brian L. et al. The American Journal of Sports Medicine, 2003